lunes, 28 de mayo de 2007

La televisión... ¿ Nuestra caverna actual?

  • Por : Pía Figueroa Zelaya


En el año 360 adC, Platón, a través de de La alegoría de a Caverna nos mostró su concepción del mundo y su creencia en la existencia de dos mundos, el sensible y el de las ideas, en esta alegoría nos planteaba el que los hombres, eran prisioneros en una cueva subterránea; allí, de espaldas a la entrada, sólo podían ver las sombras que proyectaban en la pared del fondo los objetos que pasan sobre sus cabezas. Atados de pies y manos, sin poder jamás torcer el cuello, vivían condenados a no ver otra cosa que los reflejos de la verdadera realidad. Si lo pensamos detenidamente lo planteado por Platón no nos es para nada obsoleto, o acaso ¿No somos en la actualidad esclavos de muchas cosas? Cosas, que nos tienen completamente encadenados y que al igual que aquellos prisioneros, no nos dejan ver más que una realidad impuesta. Tal vez, nuestra primera respuesta sea que no, que actualmente el hombre tiene acceso a una diversidad de fuentes informativas, que cada uno de nosotros tiene una mirada totalmente autónoma. Ok es una opinión valida pero ¿Será aplicable, en el caso de nuestro país, a toda su población? Revisemos detenidamente el caso de los medios de comunicación, de los cuales se tiene conciencia de la influencia que ejercen sobre cada uno de nosotros, y específicamente hablemos de uno de los más accesibles, la Televisión; La televisión abierta, en nuestro país y en el mundo, es una de las “armas” de comunicación más poderosas.
La televisión hoy en día no es mas que una empresa con fines de lucro, en la que existe hoy una desproporción entre cantidad y calidad, entre los programas de entretención y las campañas publicitarias, en un lado, y los espacios informativos y culturales en otro, entre los espacios de entretención basados en recrear burdamente debilidades y vicios humanos, y los que destacan la fortaleza y esperanza de quienes participan en ella; viéndolo de esta forma estos son los aspectos que conforman nuestra caverna actual, una caverna donde los que manejan nuestras cadenas no tienen como prioridades el informarnos, educarnos o realizar avances culturales sino que solo mostrarnos un reflejo de lo que ellos esperan que seamos, sin ningún fin social sino que al contrario, buscando el beneficio propio, es así como personas caen en este juego de tomar como natural la realidad que se nos presenta, una realidad basada solo cosas superfluas.
Esta realidad, en la que algunos están sumergidos y que afecta mayoritariamente a personas que no tienen acceso a pagar por una televisión en la cual exista más diversidad , en la cual los contenidos no estén determinados por un sistema (rating) que solo busca encontrar lo que mayorías ya adoptaron como gusto necesario ósea el morbo, chabacanería y vulgaridad, sin esmerarse en proporcionar contenidos que den soluciones reales a las carencias que presenta nuestra sociedad actualmente, como lo es la cultura , la educación entre otros. Esto se puede asociar con la frase dicha por Morpheo en su primer encuentro con Neo (película Matrix) (…) Eres un esclavo, igual que los demás naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ver, ni saborear, ni oler, ni tocar, una prisión para tu mente .(…) Una prisión que no necesita de altos avances tecnológicos ni programas computacionales como es el caso de “Matrix” , si no que un aparato tan banal, e inofensivo en apariencia como la televisión, es capaz de absorbernos y manipularnos a tal punto de transformar a una sociedad completa.
Platón afirma que lo que el hombre debe hacer es, abandonar la profundidad de esta cueva donde se halla inmerso y salir al exterior para ver la luz, y de este modo conocer la realidad. Si ,eso es lo que se debe hacer, tal vez como en la alegoría, al encontrar la verdadera realidad nos duelan los ojos y en un comienzo nos cueste distinguir, pero al ser animales de costumbre, al cabo de un tiempo nos acostumbraríamos y cuestionaríamos la realidad en la que nos hallábamos sumergidos anteriormente, tomando conciencia del grave daño que esta nos producía.

Lamentablemente, aquéllos que se cieguen y que no aceptan la gravedad del problema, que no vean el desperdicio en lo que se le ofrece y sigan considerando al televisor como la chimenea del hogar, nunca podrán salir de su caverna,ni conocer la realidad, seguirán encadenados obligados a ver las sombras que otros les proyectan, seguirán siendo (…)Pobres encadenados, que no han visto nunca otra cosa que las siluetas en la pared, no pueden imaginar que todo es un engaño y que existen cosas que no son sombras. (...)

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