Por: Camila Vicencio Henríquez
¿Qué realmente nos encadena? ¿Nos encontramos los seres humanos, como esos hombres de la caverna, incapaces de mirar a nuestro alrededor, incapaces de ver la realidad?
Uno de los más importantes filósofos de la historia fue platón, y así lo demuestran sus textos y publicaciones como la alegoría de la caverna.
Platón describió en su mito de la caverna una gruta cavernosa, en la cual permanecen desde el nacimiento unos hombres prisioneros por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas, de forma que pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna y no pueden escapar. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de lejanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Platón, tal como lo señala en el texto recién explicado, me parece que nos encontramos en una etapa en la que el ser humano está totalmente encadenado. Encadenado al consumismo. Estamos tan concentrados en tener lo mejor, en facilitar nuestras vidas con computadores, celulares, y accesorios, que nos olvidamos del mundo en el que estamos. Nos olvidamos de las necesidades por las que está pasando la sociedad. Incluso se llega a sentir miedo de descubrir la realidad. Tal como lo sintió el hombre de la caverna, al momento de desencadenarse y enfrentarse a lo real, tuvo miedo de descubrir la verdad, el verdadero mundo en el que se encontraba. Así es como nosotros, los actuales seres humanos, los cuales nos consideramos dueños de la absoluta verdad y realidad es como nos sentimos. Así es como nos encontramos al momento de descifrar nuestro propio mundo. Creo que cada uno de nosotros es responsable de cómo se encuentra la sociedad hoy. Cada uno de nosotros competimos por tener lo mejor. Y más halla de la satisfacción que sentimos al cubrir nuestra necesidad de consumismo, al momento de ver que nuestro deseo no se puede hacer realidad por a, b, o c motivo, nos vemos en el lugar de ese hombre. Sentimos miedo de volver a la realidad, de ver lo que realmente somos. De aterrizar no solo uno, sino también a todos los que nos rodean. Sentimos miedo de enfrentar a nuestros pares, y de ver ese mismo sol que vio ese hombre, al salir de la caverna. Tenemos miedo de segarnos y no poder volver nuevamente a lo anterior. Y más aún aceptarlo.
Platón en la alegoría a la caverna, en el VII libro de La República, nos explica la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. Es por eso que considero que nuestro mundo si fuese capaz de aceptar todo lo que está pasando, y lo que nos está pasando seríamos mucho mejor. Aceptando nuestro propia realidad sería mucho mas próspero. Tenemos que estar concientes de “el que no se arriesga, no cruza el río”. Tenemos que estar dispuestos a cambiar esta sociedad. A no tener miedo de desencadenarnos de las cadenas a las que nosotros mismos nos atamos, de no tener miedo de salir de la caverna, y de ver el sol.
¿ seguir encadenado a tu propia cadena, o salir a la luz de tu propia caverna? ¿tú sabes que es mejor? ¿tú decides?
bibliografía
Wikipedia, alegoría de la caverna
lunes, 28 de mayo de 2007
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